Todas las películas, o casi todas, tienen una trama principal que se desarrolla desde el principio. En este sentido, ésta es una película atípica puesto que consta de dos tramas iniciales que discurren por caminos separados.
Fácilmente el espectador imagina que en algún momento ambas van a converger en una sola aunque difícilmente adivina cómo se hará y cuál será el derrotero por el que va a transcurrir la combinación resultante.
Los grandes méritos del guionista son: mantener las dos tramas separadas, darles la misma relevancia a ambas y mantenerlas en tensión creciente hasta convertirlas en una sola y hacerlo precisamente en una peripecia de gran impacto visual.
Hay poca carga dramática y sentimental por lo que la película no destaca por ofrecer excesivas oportunidades interpretativas a sus actores y no deben demostrar nada especial para llevar a cabo su trabajo. Todos trabajan de una manera correcta, si bien habría que destacar al personaje de El Compi, quien está dotado de ciertas características, que Jesús Carroza borda a la perfección.
Si la edición de esta película hubiera contenido una luz más cálida en general y en lugar de acento andaluz, los personajes lo hubieran tenido cubano, el producto final hubiera sido calcado a las películas de acción hollywoodienses pero con una salvedad muy importante: en ésta, han sabido aunar el talento cinematográfico con el talento comercial. Una amalgama vista en muy pocas ocasiones en el cine español.
Puesto a buscar algún defecto que valga la pena comentar, escarbando mucho, encuentro una falta de definición o de evidencia en el fin necesario de alguna de las subtramas (concretamente pienso en dos). Pero, en cualquier caso, no enturbia la calidad de la película que es total e indudablemente recomendable.