Una imprescindible de 2026
Para empezar, Sorogoyen nos sorprende desde la primera toma con la filmación de la película. En la que ha optado por un sistema tan natural que desde el primer minuto se tiene la sensación de estar en la misma habitación que los personajes sin dispositivos ópticos ni digitales de por medio. Tal vez, tanta naturalidad llegue a incomodar a algún espectador.
Personalmente, ni me gusta ni me disgusta, aunque me cuesta algo más meterme en la película.
Pienso que la técnica elegida forma parte de la trama ya que es tan natural como encontrar desavenencias entre padres e hijos que en algún momento se han visto separados por un divorcio traumático.
Sorogoyen nos cuenta la historia de dos personajes con distintos objetivos y que se necesitan cada uno del otro para conseguir su propósito. Comparten actos, peripecias y desenlace, cada uno con el suyo; aunque, al final, es el mismo para ambos. La historia, en sí misma, no tiene nada de especial. No hay grandes dramatismos ni grandes emociones evidentes.
Las que no son tan evidentes (aunque sabia y potentemente generadas) son las que se forma el espectador quien se identifica más con la situación que con cualquiera de ambos personajes que construyen un arco fácil.
La subtramas son escasas, cortas o nulas y no enriquecen ni merman el avance de ambas historias y los personajes secundarios están a la altura, sin demasiado trabajo ni dificultad.
El trasfondo elegido por Sorogoyen, un set de rodaje, no aporta nada que no pudiera aportar cualquier otra ambientación, salvo el conocimiento de Sorogoyen de los detalles más íntimos de este entorno.
Para mí, que abusa de primeros y primerísimos planos, de silencios y de planos de larga duración; aunque el resultado, así como los introduce y los maneja, acaba siendo más que notable. A pesar de tratarse de una historia de lo más mundana, esta película tiene el gran mérito de cómo ha sido contada, de los potentes efectos conseguidos sobre el espectador y de las soberbias actuaciones de los actores principales.
En manos de otro, esta película podría haber sido un truño, aunque con Sorogoyen al timón y las participaciones de Bardem y Luengo, se ha convertido en un referente de 2026.
Es una película la de las que te acuerdas durante varios días. Muy, muy recomendable.