Un malo que parece bueno, un bueno que parece malo, cada uno con un detonante y con una entrada en el segundo acto diferente. Su trabajo es encontrarse y no son capaces de hacerlo aunque comparten chica.
También hay un mafioso multidisciplinar sobre el que gira toda la trama (sin ser el protagonista principal) que tanto le da extorsionar un pequeño comercio por 25 dólares, vender tecnología militar a China o traficar con droga. Súmenle un final con bastante dosis de Deus Ex Machina y dos subtramas inacabadas (una de ellas importante).
En principio parece un cóctel que inevitablemente lleva una película al fracaso más estrepitoso. Pues no. El equipo dirigido por Scorsese supo convertir esta trama en la mejor película del año. Se llevaron a las vitrinas cuatro Oscars (Mejor película, mejor director, mejor guión adaptado y mejor montaje) y al bolsillo una recaudación que triplicó el presupuesto de la producción.
El gran mérito del equipo no es la historia en sí misma sino la forma de contarla. Es más, la historia es un obstáculo para la película, pero lo han hecho tan bien que, a pesar del embrollo que se monta, el espectador no se pierde por los vericuetos del guión.
Los flashbacks, a pesar de ser instantáneos, están bien ejecutados y aparecen en los momentos oportunos sin generar dudas en el público y éste se mantiene en tensión con una dosis de suspense adicional por saber más cosas de la trama que los propios protagonistas.
El final de la trama principal se sustenta en algo sorpresivo, fulminante y totalmente desconocido por el público y deja al espectador sin saber qué hacer con la tensión acumulada. Aunque, eso sí, esta tensión se desvanece en un santiamén. Es un final muy arriesgado y sin ningún género de dudas, podrían haberse sacado de la manga otro final sin tanto riesgo.
Los actores muy bien todos. En especial Wahlberg, Di Caprio y Nicholson. Este último se llevó el premio al mejor villano de la MTV Movie Awards. La banda sonora en algunos momentos es algo estridente y la fotografía no peca por mala ni sobresale por buena. Sin ninguna duda, el guionista debería haber arreglado algunos defectillos para hacerse más merecedor de su Óscar.
Que conste que estos "defectillos" pasan casi desapercibidos por la calidad global del producto y del trabajo del director, actores y montaje. En otra película hubieran cantado más.
Por cierto, esta película es un remake de una película de Hong-Kong que pocos años atrás arrasó en los premios cinematográficos del sudeste asiático.