Hay películas llenas de tópicos y películas que los generan. L.A. Confidential es del segundo tipo. Pertenece al género de cine negro y no falta de nada: Chica guapa, poli corrupto, poli bueno, poli agresivo, gánsteres, droga, prostitución y asesinatos. Cuando se hizo el primer pase, esta cinta ya se convirtió en un clásico. La trama principal navega en un guión de impecable factura.
Las entradas al segundo y tercer acto son tan naturales como evidentes y todas, absolutamente todas las subtramas están al servicio de la trama principal. No hay nada superfluo aunque es tan rica y llena de detalles que hay que prestar mucha atención a lo que ocurre en la pantalla porque el hilo principal se puede perder con facilidad.
Pero, ojo, no hay problema, se vuelve a recuperar, aunque te quedas con el pálpito de haberte perdido algo y con ganas de volver a verla para recuperar aquello que no se ha visto o entendido. Otro de los grandes méritos del los guionistas es conseguir que el público se identifique fácilmente con los personajes principales de la película aunque en el último acto se pone a cada uno en su sitio.
Los personajes están muy bien trabajados e interpretados. Basinger, Crowe, Pearce y Spacey están enormes. La ambientación, la iluminación, la fotografía y la banda sonora están a la altura del producto. De hecho la cinta obtuvo la nominación a casi 100 premios reconocidos internacionalmente de los que ganó más de 60.
Entre ellos nueve nominaciones al Óscar de los que se llevó solo dos (uno para Kim Basinger y otro al mejor guión adaptado). La lástima es que este año fue un año excelente y tuvo que competir con productos monstruosos de la talla de Titanic, Mejor Imposible o El indomable Will Hunting. Si no, hubieran tenido aún más problemas para colocar los premios en sus vitrinas pues los hubieran ganado todos (o casi todos).
Sin intención de hacer un spoiler, debo decir que lo único que cambiaría sería el final. Hubiera dejado a Bud White (Russel Crowe) muerto y a Lynn Bracken (Kim Basinger) volviendo sola hacia Arizona. Hoy en día es difícil encariñarse con un policía duro y extremadamente violento que además cuenta con un episodio de maltrato femenino.
El público ya lo da por muerto y no veo que su resurrección, que solo sirve para unos segundos más, sea necesaria.