Cójanse un puñado de estereotipos y topicazos regionales enfrentados, mézclense con mucha exageración y añadan un contexto de típica comedia de enredo. El resultado será una película como esta. El equipo de guión no ha hecho ningún esfuerzo creativo digno de mención, se ha limitado a enumerar los tópicos regionales andaluces y del País Vasco, caricaturizarlos y montar una trama en la que quepan todos.
Las peripecias son previsibles y el final mucho más. No confundamos, por favor; que la película haga reír a alguno (o a muchos) de sus espectadores no implica necesariamente que sea un producto de calidad. En mi caso, la exageración de los tópicos no me provoca la risa. Una comedia de enredo sí podría hacerlo, aunque Ocho apellidos vascos no tiene los ingredientes para conseguirlo.
Los actores principales cumplen correctamente con su objetivo, aunque hay algún secundario que deja bastante que desear. Un poco destacados sobre el resto se encuentran Carmen Machi y Karra Elejalde en sus papeles de Merche y Koldo.
Antes de ver la película he conocido el gran éxito comercial de la cinta y las excelentes opiniones de algunas personas que la han visto antes que yo y, francamente, me he llevado una decepción aunque no sé si mi decepción viene por la película en sí misma, por mi desilusión frente al bajo criterio cinematográfico de la mayoría de la gente o por haberme creado unas falsas expectativas proporcionales a la opinión general.
En cualquier caso, lo que está claro es que los productores han sabido encontrar un filón comercial. De hecho, se prepara una secuela y probablemente vuelvan a obtener otro éxito comercial. En definitiva, talento comercial a raudales y talento cinematográfico ausente. A veces me pregunto si he visto lo mismo que los demás o han puesto una versión chapucera solo para mí ¿Es que no vemos lo mismo?